El Gobierno endurece los límites de exposición al amianto, plomo y otras sustancias peligrosas en el trabajo

La nueva normativa amplía los controles sanitarios y la formación obligatoria en sectores como la construcción, la industria química y la fabricación de baterías.

La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz |Europa Press
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El Consejo de Ministros ha aprobado este martes, a propuesta del Ministerio de Trabajo y Economía Social, dos reales decretos para reforzar la protección de los trabajadores expuestos al amianto, al plomo y a otras sustancias químicas peligrosas. Estas nuevas normas reducen los límites de exposición de los profesionales e introducen mayores exigencias de prevención, formación y vigilancia de la salud en las empresas.

Con la introducción de estos dos decretos se adapta la legislación española a dos directivas de la Unión Europea, actualizando, según recogen desde Europa Press, las medidas de protección de los trabajadores frente a agentes cancerígenos, mutágenos y reprotóxicos, es decir, sustancias que pueden afectar a la salud reproductiva. 

La aprobación de los mismos llega después de que este mes de julio la Comisión Europea diera a España un plazo de dos meses para reforzar la protección de los trabajadores frente al amianto, en el que le advirtió además de la posibilidad de llevar el caso ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea y de posibles sanciones económicas si no se corregía el incumplimiento.

Se reduce la exposición al amianto y se refuerzan las obligaciones de las empresas

Entre las principales novedades introducidas se encuentra la reducción de la exposición al amianto, una sustancia que está relacionada con enfermedades graves y que el Gobierno pretende eliminar en el menor plazo posible.

La nueva normativa rebaja el valor límite ambiental de exposición diaria a 0,01 fibras por centímetro cúbico, tomando como referencia una jornada de ocho horas.

Se introducen además algunos cambios en los métodos que se usarán para medirlo, con el uso de microscopía electrónica y el recuento de fibras de diámetro inferior a 0,2 micrómetros. El objetivo de este cambio es que se puedan detectar las partículas peligrosas en el entorno de trabajo.

La reforma también reconoce nuevos derechos para los trabajadores expuestos al amianto. Entre ellos figura la posibilidad de disponer, dentro de la jornada laboral, de al menos diez minutos antes de cada comida y otros diez minutos antes de abandonar el puesto de trabajo para realizar tareas de aseo personal.

También se apuesta por reforzar formación teórica y práctica obligatoria y se fija en 40 años el tiempo que los expedientes y registros relacionados con la exposición deberán conservarse.

Además, las empresas que realicen trabajos con riesgo de exposición al amianto deberán presentar previamente un plan de seguridad ante la autoridad laboral, con una antelación mínima de siete días hábiles. La Administración tendrá un plazo de 45 días para aprobarlo o rechazarlo. 

El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) será el encargado de mantener una base de datos pública de empresas autorizadas y actualizar la guía técnica de prevención. También se reforzará el registro de enfermedades profesionales relacionadas con esta sustancia.

Nuevos límites para el plomo y los diisocianatos en la industria y la construcción

La reforma también introduce nuevas medidas de protección a los trabajadores frente al plomo y sus compuestos inorgánicos, sustancias que pueden afectar a la fertilidad y a la salud reproductiva.

En este caso, el Gobierno ha establecido un límite de exposición profesional de 0,03 miligramos por metro cúbico, además de un valor límite biológico vinculante de 15 microgramos de plomo por cada 100 mililitros.

Estas restricciones tendrán especial incidencia en actividades como la fabricación y el reciclaje de baterías, la metalurgia, la minería y los trabajos de rehabilitación o demolición de edificios.

La normativa establece también, y por primera vez, un límite de exposición profesional para los diisocianatos, que son sustancias que se usan en la fabricación de poliuretanos, espumas y adhesivos y que están relacionadas con enfermedades respiratorias y cutáneas, entre ellas el asma profesional.

El nuevo valor se fija en 6 microgramos de NCO por metro cúbico para jornadas laborales de ocho horas.

Esta medida afectará especialmente a la industria química, el sector del mueble, los trabajos de aislamiento de edificios y los talleres de pintura y automoción.

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