Que en España existe un importante movimiento ciudadano para promover una mejora salarial, respaldado por los sindicatos, no es ninguna novedad. De hecho, la huelga general del 11 de noviembre se ha convocado por este punto y por los problemas que derivan de él, como son, entre otros, el acceso a la vivienda. El problema de los bajos ingresos en los hogares españoles y la dependencia de prestaciones como el Ingreso Mínimo Vital (IMV) de miles de personas es ya un hecho constatado.
El Gobierno de España, en respuesta a una pregunta parlamentaria, ha señalado que más de 10,7 millones de contribuyentes se han beneficiado en 2024 del alivio fiscal que propone el IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas) para las rentas más bajas. El partido que ha elevado la cuestión ha sido el de Santiago Abascal y el Ejecutivo le ha presentado, como recoge Europa Press, los datos oficiales de la Agencia Tributaria.
Estos incluyen a personas que están trabajando y que por tanto cobran un sueldo, pero también a los pensionistas o a quienes cobran prestaciones por desempleo. En concreto, 8.423.156 declaraciones aplicaron la reducción por rendimientos del trabajo que se contempla en el artículo 20 de la Ley del IRPF y a esta cantidad hay que añadir a 2,3 millones de ciudadanos que no están obligados a declarar, pero que sí se han beneficiado del ajuste fiscal.
El número total de beneficiarios fue más bajo que el que se anotó en 2023, pero el Gobierno ha señalado que los cambios en la norma que se pusieron en marcha en 2024 sirvieron para aliviar la carga tributaria de 3,2 millones de personas respecto al año anterior.
Quién se puede beneficiar de esta medida fiscal
La reducción por rendimientos del trabajo baja la cantidad de ingresos sobre la que se calcula el impuesto. La aplicación comprende tanto los sueldos como las pensiones y las prestaciones por desempleo, ya que son consideradas como rendimientos del trabajo a efectos fiscales.
En el ejercicio 2024, la Agencia Tributaria especificó que se podían aplicar esta medida aquellos contribuyentes con rendimientos netos del trabajo por debajo de los 19.747,50 euros anuales, siempre que otras rentas, donde se excluyen aquellas que están exentas, no pasasen los 6.500 euros.
El importe de esta reducción llegaba a los 7.302 euros anuales para los que contaban con rendimientos netos del trabajo por debajo o iguales a 14.852 euros y, a partir de esa cantidad, la bajada caía de forma progresiva hasta alcanzar el límite esperado.
La respuesta parlamentaria, como afirman desde Europa Press, coloca en 8,89 millones las declaraciones que aplicaron esta reducción en 2023 frente a los 8,42 millones de 2024. Bajó el número de beneficiarios no obligados a declarar, que pasó de 2,4 a 2,3 millones.