La construcción sigue teniendo un gran problema de relevo generacional. Y es que solo hay que ver que en España faltan 700.000 albañiles. Esto en parte se debe a que cada vez cuesta más encontrar profesionales cualificados mientras muchos jóvenes buscan trabajos menos físicos y con otras condiciones. Una situación que Santiago Carpintero, albañil de 22 años, conoce de primera mano y sobre la que lleva tiempo intentando llamar la atención.
En una entrevista concedida a La Vanguardia, Santiago explica que prácticamente ha crecido entre obras. Su padre también es albañil y desde pequeño comenzó a acompañarlo. “Desde pequeño iba con mi padre; más que ayudar, estorbaba un poco, pero me encantaba”, recuerda. Después estudió un grado medio de Telecomunicaciones, aunque al terminar tuvo claro que quería dedicarse profesionalmente a la albañilería.
Actualmente lleva unos cinco años trabajando profesionalmente y también comparte su día a día en redes sociales, donde es conocido por todo el mundo como ‘el albañil de TikTok’.
“Prefieren estar en una oficina con aire acondicionado”
Santiago tiene claro cuál es, a su juicio, uno de los motivos por los que cuesta encontrar jóvenes que quieran incorporarse al sector.
“Ahora todo el mundo quiere estudiar y tener un trabajo cómodo. No quieren ensuciarse las manos. Aunque se paga bien, prefieren estar en una oficina con aire acondicionado”, explica, algo en lo que coincide con otros albañiles como Matías Armani.
Y cree que esa falta de interés puede convertirse en un problema durante los próximos años. “El día de mañana va a hacer mucha falta mano de obra, y no la vamos a tener”.
Para él, además, existen trabajos que difícilmente podrán desaparecer del todo con el avance tecnológico. “No sé quién va a seguir construyendo las casas: no se van a levantar con robots ni con inteligencia artificial. Siempre hará falta gente que las construya con sus propias manos”. Algo de lo que ya advertía el fontanero Santi en su última entrevista en el programa ‘La Tarde’ de Telemadrid, donde dijo que por más que la gente consulte la IA cuando tiene una avería en casa, al final son ellos los que acaban solucionándola.
Eso sí, tampoco oculta la parte más dura del oficio. En verano trabajan con temperaturas muy altas y durante el invierno soportan el frío porque gran parte de la jornada se desarrolla al aire libre.
“Un oficial puede ganar entre 1.800 y 2.000 euros”
A cambio, Santiago defiende que la albañilería puede ofrecer un buen salario. Según explica, un peón puede cobrar entre 1.500 y 1.600 euros al mes, mientras que un oficial puede situarse entre 1.800 y 2.000 euros.
Por eso también quiere desmontar una idea que todavía escucha con frecuencia.
“Hay mucha gente que piensa que los albañiles no ganan mucho dinero hasta que les pasas el presupuesto”, asegura. A su juicio, todavía se considera la albañilería como “un oficio antiguo, casi de otra época”, cuando la falta de profesionales puede hacer precisamente que se valore cada vez más.
Santiago trabaja además como autónomo, algo que describe como una de las partes más complicadas de su profesión. “En lugar de trabajar para vivir, vivimos para trabajar y para pagar”, lamenta, reclamando más facilidades para quienes trabajan por cuenta propia.
Pese a todo, tiene claro que seguirá ligado a la construcción. Y resume una de las principales lecciones que ha aprendido durante estos años: “El dinero cuesta mucho ganarlo y, si quieres algo, tienes que conseguirlo con tu propio sudor”.

