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José Carlos, basurero desde 2017: “Prefiero la noche porque apenas hay tráfico, solo me encuentro con patrullas, taxistas u otros camiones de reparto”

Trabaja en la recogida selectiva de plástico y cartón en Orihuela Costa y asegura que una de las mejores partes de su jornada es conducir prácticamente solo mientras contempla el Mediterráneo al amanecer.

Dos trabajadores del servicio de recogida de basuras
Dos trabajadores aleatorios del servicio de recogida de basuras |Ricardo Rubio / Europa Press
Antonio Montoya
Fecha de actualización:

Trabajar mientras gran parte de la ciudad duerme tiene sus inconvenientes, pero también algunas ventajas. Una de ellas es encontrarse cosas de valor, como el barrendero que se encontró siete lingotes de oro por valor de 300.000 euros. José Carlos, conductor de un camión de recogida selectiva en Orihuela, que lleva desde 2017 dedicado a recoger plástico y cartón, no se ha encontrado ningún tesoro últimamente aunque sí que considera un premio tener el turno que más le gusta, que no es otro que la noche.

“Prefiero la noche porque apenas hay tráfico, solo me encuentro con patrullas, taxistas u otros camiones de reparto, disfruto del paisaje al amanecer”, ha explicado en el programa Poniendo las Calles de COPE.

Su trabajo se desarrolla por la zona litoral de Orihuela Costa. El servicio está organizado en cuatro turnos formados por cuatro personas que cubren unos 16 kilómetros de costa, desde Mil Palmeras hasta Punta Prima.

José Carlos conduce un camión de carga lateral cuyo funcionamiento se controla desde la propia cabina mediante un sistema informático y un joystick.

“La verdad que al principio parece un poco impactante, pero luego te acostumbras y es como si fuera comer y cantar”, explica.

“Lo bueno que tiene este trabajo es la tranquilidad”

Para José Carlos, una de las mayores ventajas de trabajar de madrugada es precisamente encontrarse las calles prácticamente vacías.

“Lo bueno que tiene este trabajo es la tranquilidad que te da estar en la calle conduciendo y no tener a nadie por ningún lado”, asegura.

Además, al encargarse principalmente de papel y plástico, explica que dentro de su cabina no tiene que convivir con los olores habituales de otros tipos de recogida. El vehículo permanece aislado y cuenta con mantenimiento especializado.

Pero si hay algo que destaca especialmente es el paisaje.

“Tengo un trabajo desde mi oficina, que es el cristal del camión, desde donde veo el mar”, cuenta sobre las madrugadas recorriendo la costa alicantina.

El amanecer sobre el Mediterráneo se ha convertido así en una de esas pequeñas recompensas que acompañan a un horario que obliga a trabajar cuando la mayoría descansa.

Pide no dejar objetos junto a los contenedores

Eso sí, el trabajo también tiene una parte más complicada que depende directamente de cómo se utilicen los contenedores.

José Carlos pide a los vecinos que no dejen enseres apoyados junto a ellos y que avisen previamente cuando tengan que deshacerse de determinados objetos. De lo contrario, los operarios tienen que bajar del camión repetidamente para retirarlos.

También se encuentran residuos que nunca deberían acabar mezclados con el plástico o el cartón. Entre otros ejemplos, asegura haber encontrado puertas, patinetes e incluso bicicletas.

Cuando estos materiales llegan mezclados a las plantas de tratamiento pueden generar problemas operativos e incluso sanciones para la empresa municipal encargada del servicio.

Después de casi una década trabajando de esta manera, José Carlos sigue prefiriendo el turno nocturno. Menos tráfico, calles vacías y una oficina bastante particular: la cabina de un camión desde la que cada mañana puede ver salir el sol sobre el mar.

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