Un propietario empieza a demoler el tejado de su vivienda mientras el okupa duerme dentro y la Justicia le obliga a indemnizarlo con 2.300 euros

El propietario quería que el hombre abandonara el inmueble y le había advertido de que iba a retirar el tejado, pero comenzó las obras cuando todavía se encontraba dentro de la vivienda.

Trabajos de demolición de una vivienda |Envato
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Tener una vivienda alquilada puede provocar conflictos entre propietarios e inquilinos, especialmente cuando el casero quiere recuperar el inmueble y la persona que vive en él se niega a marcharse. Sin embargo, que un inquilino no tenga derecho a permanecer en una propiedad no significa que su dueño pueda hacer cualquier cosa para echarlo. Es justo lo que le ha pasado a un propietario en Londres, que empezó a demoler el tejado de una vivienda mientras el hombre que vivía allí estaba durmiendo y ahora tendrá que indemnizarlo.

Según la información conocida durante el juicio, recogida por Independent, el entonces okupa estaba instalado en un edificio que había sido declarado inhabitable. Antes de que esto ocurriera, había estado residiendo de forma legal con permiso del propietario a cambio de que cuidara el edificio. Sin embargo, después de que se considerase inhabitable, el dueño le había advertido que tendría que marcharse por peligro de derrumbes.

Pese a las advertencias, no se marchó de la casa y el 18 de julio de 2023 se despertó sobre las nueve de la mañana por unos fuertes golpes y, cuando fue al salón, descubrió que estaban cayendo escombros del techo. El caso terminó en los tribunales y, aunque la justicia reconoció que el hombre estaba ocupando la vivienda sin autorización, consideró que el propietario había actuado de forma inaceptable al comenzar la demolición mientras seguía dentro.

El casero empezó a retirar el tejado mientras el hombre estaba durmiendo

El propietario había decidido tomarse la justicia por su mano y recuperar la vivienda por su cuenta. Por lo que se explicó durante el juicio, el casero le había enviado varios mensajes advirtiéndole de que iban a retirar el tejado y comenzar los trabajos de demolición.

De hecho, unas dos semanas antes de que comenzaran las obras, el propietario ya le había comunicado que tenía intención de quitar la cubierta del edificio. Sin embargo, el hombre seguía viviendo allí cuando los trabajadores acudieron a la propiedad y empezaron a desmontar el techo.

Según contó el afectado, aquella mañana estaba durmiendo cuando escuchó unos fuertes golpes sobre su cabeza. Al levantarse y entrar en el salón, se encontró con que estaban cayendo escombros y que habían abierto agujeros en el techo de varias habitaciones, entre ellas el baño y uno de los dormitorios.

El hombre decidió denunciar al dueño y a su empresa inmobiliaria por acoso y desalojo ilegal, reclamando una indemnización de hasta 60.000 libras (unos 69.000 euros), al asegurar que lo ocurrido le había provocado estrés, ansiedad y problemas de salud mental.

Durante el juicio, el propietario negó haber cometido ninguna ilegalidad y defendió que el hombre no era realmente su inquilino. Sin embargo, el juez consideró que retirar el tejado de una vivienda sabiendo que había una persona dentro era una actuación “inaceptable y opresiva”.

Además, explicó que el casero tenía otras alternativas para recuperar la propiedad, como acudir a los tribunales y solicitar una orden de desalojo, en lugar de comenzar directamente las obras.

Ocupaba la vivienda sin permiso, pero obliga al casero a indemnizarlo

Aunque la justicia reconoció que el hombre estaba ocupando la propiedad sin autorización y no podía considerarse legalmente un inquilino, esto no significaba que el propietario pudiera utilizar cualquier medida para conseguir que abandonara el inmueble. El magistrado explicó que el casero sabía que el hombre seguía dentro cuando envió a los trabajadores a retirar el tejado y que su actuación estaba destinada a provocarle miedo y angustia.

“El simple hecho de que fuera, en la práctica, un ocupante ilegal no significaba que pudiera tomar medidas tan extremas”, señaló el juez.

El tribunal también consideró que el propietario había acosado al hombre al cortarle brevemente el suministro de agua, aunque rechazó otras acusaciones relacionadas con la interrupción del wifi y el cierre de accesos al edificio.

Finalmente, la Justicia condenó al casero a pagar al ocupante una indemnización de 2.000 libras (unos 2.300 euros) por acoso, aunque rechazó la mayor parte de la cantidad que había reclamado.

Por otro lado, el propietario también había presentado una demanda contra el hombre por ocupar el inmueble sin permiso y por los supuestos daños ocasionados, pero el juez rechazó la reclamación por daños y únicamente reconoció una indemnización simbólica de una libra (algo más de un euro).

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