Abbas, dueño de una frutería ‘low cost’: “Por trabajar 13 horas y media al día facturamos 700 euros. Este negocio es así”

El comerciante explica que mantener los precios bajos obliga a vender mucho producto y trabajar prácticamente todo el día, además de asumir una inversión inicial que puede alcanzar los 20.000 euros.

Abbas, dueño de una frutería ‘low cost’: “Por trabajar 13 horas y media al día facturamos 700 euros. Este negocio es así” |‘Equipo de Investigación’ - La Sexta
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Tener una frutería y facturar hasta 700 euros en un solo día puede parecer, a simple vista, un buen negocio. Ahora bien, detrás de esa cifra hay muchas horas de trabajo para tenerlo todo preparado a la hora de abrir, una inversión inicial importante y una larga lista de gastos que hace que facturación y beneficio sean cosas muy distintas.

Bien lo sabe Azhar Abbas, propietario de una frutería ‘low cost’ en Valencia, que abre su establecimiento a las 08:30 horas y baja la persiana a las 21:30. Son prácticamente 14 horas dentro del negocio para conseguir alcanzar algunos días una facturación de hasta 700 euros.

Así lo explicó en el programa ‘Equipo de Investigación’ de La Sexta, donde mostró cómo funcionan este tipo de establecimientos y por qué pueden vender determinados productos por debajo de los precios que encontramos habitualmente en otros comercios.

“Es que si no, no podemos ganar nada”

La jornada de Abbas tiene una explicación bastante sencilla. “Es que si no, no podemos ganar nada”, asegura. “Este negocio es así”.

Y es que antes de empezar a vender hay que hacer una inversión importante. Según sus cálculos, abrir una frutería como la suya puede costar hasta 20.000 euros. En su caso, pagó 7.000 euros por la furgoneta que utiliza para recoger la mercancía en el mercado mayorista y otros 3.000 euros para instalar las estanterías del establecimiento.

Para conseguir que los precios sean bajos, una de las claves está precisamente en comprar bien.

“Nuestras compras son de las huertas y luego ya en Mercamadrid vas a buscarte la vida, a buscar precio”, explica otro de los comerciantes mostrados por el programa. Allí negocian directamente y buscan partidas que puedan comprar más baratas para trasladar después parte de ese ahorro al consumidor.

“Tú pones el precio, no lo pone el vendedor, lo pones tú”, resume otro propietario sobre esas negociaciones.

Trece horas y media para que salgan las cuentas

El problema es que trabajar con márgenes reducidos obliga a vender mucho. Y en una frutería hay además otro condicionante: la mercancía se estropea.

Una caja de fruta que no salga a tiempo puede acabar convirtiéndose directamente en una pérdida. Por eso las ofertas, la rotación rápida y los precios bajos forman parte del propio funcionamiento de estos establecimientos.

En el caso de Abbas, mantener este sistema supone trabajar 13 horas y media diarias, incluidos los sábados y algunos domingos. Y de los aproximadamente 700 euros que puede facturar en una jornada todavía tiene que pagar la mercancía, el alquiler, los suministros, los impuestos, la cuota de autónomos y el resto de gastos del negocio.

Por eso, cuando habla de esas largas jornadas, insiste en que no son una elección pensada únicamente para vender más.

“Es que si no, no podemos ganar nada”.

Su modelo termina siendo bastante fácil de entender, aunque no tanto de mantener: comprar barato, vender rápido y mover suficiente cantidad de producto para que los números cuadren. A cambio, el precio personal son jornadas que empiezan por la mañana y terminan prácticamente de noche.

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