Pensiones

Las 12 preguntas trampa de la Seguridad Social cuando va a conceder una incapacidad permanente

El Tribunal Médico de la Seguridad Social será el encargado de valorar, con una opinión favorable o desfavorable, la atribución de una incapacidad permanente en 2022.

Las 12 preguntas trampa de la Seguridad Social cuando va a conceder una incapacidad permanente
Incapacidad permanente tribunal médico
Isabel Gómez
Actualizado a:

No hay que tenerle miedo, realmente van a ayudar. Sin embargo, los trabajadores que se van a enfrentar al Equipo de Valoración de Incapacidades (EVI) de la Seguridad Social para solicitar una pensión de incapacidad permanente, sienten pavor ante la idea de qué preguntas trampa les va a hacer el tribunal médico.

La incapacidad permanente es una pensión contributiva que se otorga a todos los trabajadores que por enfermedad, común o profesional, o por accidente, laboral o no, no pueden realizar la actividad laboral que estaban efectuando hasta el momento del hecho causante. Se trata de una ayuda económica que facilita la administración pública de salud para que no caigan en riesgo de exclusión social ante la pérdida evidente de ingresos.

En el momento de acudir a la cita del EVI es importante que el solicitante de la incapacidad tenga claro qué es lo que pedirán de él el tribunal médico, además de las pruebas que tenga que pasar antes del dictamen de los médicos. Una de las pruebas que más causan recelo a los futuros beneficiarios de la pensión es una serie de preguntas a las que será sometido para saber cómo le afecta su enfermedad o dolencia en su vida privada y laboral.

¿Cuáles son las 12 preguntas trampa del tribunal médico que más se temen al solicitar la incapacidad permanente?

Una cuestión que deben tener en cuenta los posibles beneficiarios de la incapacidad permanente antes de que se les otorgue el grado de minusvalía es que esas preguntas trampa únicamente tienen el objetivo de servir de guía para que el EVI mande una recomendación o denegación de la pensión. En el caso de que el resultado sea afirmativo, llegará una carta de resolución de incapacidad permanente con el grado que se ha otorgado (siempre más del 33%) y la cuantía a recibir.

Desde Noticias Trabajo se ha hecho un decálogo con las 12 preguntas trampa a las que se tendrá que enfrentar el trabajador:

  1. ¿Qué tal te encuentras?
  2. ¿Has venido solo o acompañado?
  3. ¿Has mejorado de tu enfermedad o lesión durante el tiempo de baja médica?
  4. ¿Cuál es tu puesto de trabajo habitual?
  5. ¿Qué tipo de tareas solías realizar en tu puesto de trabajo?
  6. Explica las dificultades que encuentras al realizar tus tareas laborales.
  7. ¿Estás de acuerdo con lo que la futura o tu especialista afirma sobre tus dolencias?
  8. ¿Qué actividades llevas a cabo en tu día a día?
  9. ¿Cómo te afectan tus síntomas o secuelas?
  10. ¿Por qué etapas ha pasado tu patología o lesión?
  11. ¿Cómo te sientes a día de hoy?
  12. ¿Por qué crees que necesitas una incapacidad permanente?

La mejor recomendación que se puede dar es que el paciente nunca se muestre a la defensiva, no se niegue a contestar y no ofrezca una única respuesta a todas las cuestiones. El mayor consejo que dan desde la Seguridad Social es que se responda con sinceridad y que haya coherencia entre las respuestas y los documentos médicos que se facilitan. 

¿Cuándo se obtiene respuesta del tribunal médico al solicitar una incapacidad permanente?

Una cuestión que tiene que tener presente siempre el trabajador es que, en todo caso, el EVI únicamente es un paso más en el proceso. Como apuntan desde el ente público, este puede durar hasta 135 días hábiles, el plazo máximo que tiene la Seguridad Social para comunicar al solicitante si se convierte o no en perceptor de la pensión junto al grado que se le otorga.

Pero no hay que desesperarse porque es el Instituto Nacional de la Seguridad Social el organismo encargado de aprobarla o denegarla. La dirección provincial en específico es la que lleva a cabo la decisión y el trámite, no el tribunal médico. La decisión de este no es vinculante, es decir, no es obligatoria.

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