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¿Puedo cambiar una hipoteca de tipo variable a fijo?

La incertidumbre en torno al euríbor, del que dependen los préstamos hipotecarios variables, abre la conveniencia del cambio. Estos son los pasos para el cambio.

Cómo cambiar de una hipoteca de tipo variable a fijo Vías para cambiar de una hipoteca variable a fija
Javier Martín
Javier Martín
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¿Hipoteca fija o variable? Una de las eternas dudas que lo es aún más después de la confirmada tendencia al alza del euríbor, del que dependen directa o indirectamente los préstamos hipotecarios. Según los datos del Banco de España, el tipo medio de los préstamos hipotecarios a más de tres años se situó en abril del pasado año en el 1,48%, un nivel inédito hasta la fecha.

Sin embargo, esto ha cambiado con el adiós a 2021 y la entrada del 2022. Febrero ha disparado el euríbor, pasando del -0,5% al -0,3%, uno de sus peores datos históricos desde julio de 2020. Este aumento del euríbor, alertado por el anuncio del Banco Central Europeo de subir los tipos de interés en respuesta a la desmesurada inflación, aumentará las hipotecas. Más inmediatamente, las variables.

Este tipo de hipoteca consta de un índice de referencia, el euríbor, más un diferencial cuyo valor es fijo. Es decir, el importe a pagar variará en consonancia con los cambios del euríbor. En la de tipo fijo, en cambio, la cuota que se paga siempre es la misma, aunque variará dependiendo del contexto económico. Por tanto, y ante la incertidumbre en torno al euríbor, puede surgir la pregunta, ¿puedo cambiar mi hipoteca de tipo variable a fijo?

Cómo cambiar una hipoteca variable a fija

Es un trámite relativamente sencillo y que, además, aconsejan gran parte de los expertos financieros a tenor de los datos: los precios de las hipotecas fijas son cada vez más competitivos. Así lo constata la tendencia: más del 60% de los préstamos hipotecarios han sido a tipo fijo, según las estadísticas del INE, que optan preferentemente por la tranquilidad de una cuota a pagar que no va a cambiar.

Sin embargo, a juicio de Javier Lainez, responsable de operaciones de hipotecas de Idealista, afirma que “no hay hipoteca perfecta”. “La elección depende de las circunstancias personales y financieras de cada persona” y lo más recomendable es “negociar y comparar”.

Pero si se tiene decidido el cambio de una hipoteca variable a una fija, existen tres vías para llevarlo a cabo. Aunque habrá que tener en cuenta, que si bien la fija ofrece mayor tranquilidad, ya que siempre se conoce lo que se va a pagar, sus cuotas son más altas que en la variable. Y también, que el cambio conlleva revisar el periodo de amortización que ambas permiten.

Sin embargo, BBVA afirma que ambos tipos de préstamo hipotecario y la mayoría de ellas contemplan un plazo de 20 a 30 años. Apenas existen diferencias. Estas son las vías disponibles para pasar de una hipoteca de tipo variable a fijo

  • Novación de la hipoteca: Permite cambiar las condiciones del contrato de la hipoteca de una forma sencilla. Únicamente habrá que contactar con el banco. Afectará al tipo de interés, la cantidad del préstamo (suele ampliarse) y el periodo de amortización. Suele conllevar un coste de comisión del 0,15% durante los tres primeros años.
  • Subrogación del acreedor: La alternativa para pasar de una hipoteca fija a una variable. Consiste en cambiar básicamente la hipoteca de banco, buscando la reformulación de las condiciones. Suele conllevar modificaciones en algunos aspectos como los tipos de interés. Idéntico coste al de novación, al que habrá que sumar la tasación de la vivienda, entre 300 y 600 euros.
  • Cancelarla y abrir otra nueva: borrón y cuenta nueva, por así decirlo. No se pasa de un banco a otro, sino que se abre una nueva. De esta manera se puede aprovechar también para realizar una ampliación de la hipoteca. Aunque algunos bancos no cobran por la cancelación, suele suponer un coste de hasta el 1% del precio de la hipoteca.